Chingue a su madre el que se ofenda.

05 diciembre 2005

Y ES DICIEMBRE DE NUEVO...

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Si, llego la época del trafico infernal, de las colas insufribles hasta para comprar un rollo de papel, las épocas de mas accidentes y mayores índices delictivos, de las horas y horas pasadas dentro de un vehículo, con la esperanza de llegar a casa y que todo este, en mediano orden.

Ha comenzado el mes de el alcohol, de las intoxicaciones etílicas y con dióxido de carbono; porque las casitas pobres y de ignorantes, usan la estufa como aparato de calefacción (hay que ser pendejos!!!) y amanecen todos acostaditos, con el rostro pálido y muertos (por pendejos!!), es la época de mas atropellamientos y robos a mano armada.

No se mencione siquiera el hecho de que en diversos lugares del país existen celebraciones que involucran a niños y adolescentes cantando casa por casa en espera de “una limosnita”, “aguinaldo” o quien sabe que otra reproducción anacrónica de un acto religioso-poético sin sentido. Todos ellos entonando canciones con letras tan ridículas que solo pudieron se inventadas por religiosos sin quehacer. En ocasiones los asquerosos miembros de rondallas acumulan mayor hilaridad a la ocasión. Tampoco quiero recordar en profundidad el hecho de que ya empiezan las peregrinaciones con niños y ancianos que solo estorban al trafico y causan lastima al verlos vestir ridículos vestidos en pos de una representación estúpidamente visualizada de… ¿la aparición de la virgen?...no es posible tanta estupidez.

  • ¿Por qué solo son niños y ancianos o adultos mayores los que predominan en estos eventos?

La juventud, los niños en especifico, son VICTIMAS de una acción totalmente abusiva, son llevados a ejercer actividades bajo engaños, mentiras y manipulación, las actividades religiosas, desde el bautismo hasta la pinta de bigotes semejando a Juan Diego, forman parte de una actividad recreativa para los adultos, quienes disfrutan de lo ridículos que se ven los chamacos y otros, en los peores casos, los utilizan como medio de ofrenda espiritual, al empacar en ellos y su disfraz, una carga religiosa y sentimental fuerte. Estas victimas suelen ser radicales a futuro, ya sea monjas de convento urbano o de vecindad o drogadictos con la espalda tatuada con la virgen de Guadalupe en minifalda. Estas festividades, simplemente no deberían dejarse salir a las calles…la religión es para los templos ¿o no “Sagrada Constitución”?

Época de pago de “aguinaldos” que impulsan los motores del comercio formal, el informal y de la delincuencia, temporada de robo de autos y asalto fuera de los cajeros automáticos.

Zona de fayuca, de piratería a morir, la cual, sorpresivamente, es invisible a los ojos de la autoridad, quien se hace pendeja al aplicar la ley. Incluso, cuida que no roben en los puestos de estos tipos que se cuelgan de la creatividad de unos pocos, para hacer su circo realidad, con casas gigantescas y una manada de monos pelones que claman por su domingo.

Sucesión de momentos en los cuales, el despilfarre, la exaltación de emociones y la mentira abundan, el negocio del milenio llamado navidad, implica un par de incisivas cuestiones que habrá que mencionar a futuro.

Ah, casi lo olvidaba, este mes es, para algunas personitas, un mes de alegría, de unidad, de familia, del festejo al nacimiento de un tipo, que lo único que hizo fue, ayudar a fincar mediante su mito, la mas nefasta y degradante institución social jamás vista antes sobre el planeta, la raíz, de cualquier estancamiento en la potencialidad del ser humano, en cualquier sentido, desde aspectos físicos o sentimentales, hasta técnicos y científicos. Festejemos pues, haciendo todo el teatrito del arbolito de navidad, las luces, la estrellita y la mezcla con botines de Santa Claus, todo el sinsentido adquiere una dimensión edificante, si, edifica la estupidez de la inconciencia y el desinterés colectivo por la búsqueda de la razón y la certeza.

No me importa el ambiente festivo prefabricado y determinado por el calendario, por un nacimiento tan abominable o por un aparato de mercadotecnia que hace que el mundo se mueva en una dirección multivalente, no me interesa engañarme y ser parte de la fanfarria efusiva de un día, mientras que los mismos amigos, compadres, carnales del alma de estas fechas, se vuelven unos hijos de puta conmigo los días restantes del año…

En fin, empieza el periodo de tiempo donde se enarbola la bandera de la felicidad y se intoxican los sentidos portándola, se marcha sobre la calle del derroche y se estaciona el carro frente al sin razón. Alguien podrá alegar que el sinsentido hace feliz al hombre…si, ¿Pero a que costo, al costo de un nivel ínfimo de conciencia y por ende de vida? Yo no.

Y ASI LO "CREE" EL ATEO®...