Chingue a su madre el que se ofenda.

21 julio 2007

CUENTO CORTO -- LOS DIAS PASAN DE LADO

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Camina cargando alfileres, golosinas y letreritos que alguien sin nombre de regalo para ayudarle, que leen: “Soy sordo mudo, cualquier compra es mi alimento del día, Dios se lo pague”.

Entra a cantinas y nadie le dice nada, el no es sordo pero si mudo, camina y enseña el letrerito, nunca le dicen algo, la mayoría de las ocasiones, levantan la mano, como pintando una pared invisible entre los humanos y las ratas que limosnean.

Los alfileres los compra a 3 pesos y los vende a 5. Las golosinas, por paquete le dan uno o dos pesos para comer.

Lluvia que inunda calles, que trae al mundo nuevos baches, tal como los nuevos engendros que nadie desea nacen en clínicas públicas se convertirán en nuevos baches de gente que los escupirá, usara y olvidara. El niño camina cargando alfileres, golosinas y alfileres cubiertos de un plástico transparente.

Entra al metro, no puede gritar como los vendedores de discos compactos y chicleros comunes, mojado, se sienta camino a casa.

Un tipo flaco en la línea verde que marcha desde universidad entra al vagón, extiende su camiseta y camina sobre vidrios de botellas de cerveza. El niño atina a ver superficialmente acostumbrado a recias cosas.

Duerme y alguien le empuja el hombro, avisándole que han llegado a la última estación. Baja y ya no hay servicio, no hay líneas y la estación se le ha pasado, quince kilómetros atrás.

La tormenta arrecia y las parejas desbalagadas de chicos con rayitos rubios y mujercitas con faldas manoseadas se regodean en los callejones babeándose mientras el pasa a prisa y de reojo les ve.

Los pies no dan más, las piernas temblorosas, la desesperación de perderse entre calles y avenidas no exploradas. Camina mas lento, lento, pensando en los por ques, en las respuestas a preguntas que no puede formular, desde el dolor de perder a sus padres, hasta el rechazo de la gente por pensar que es uno mas de los ratones que viven de la basura por gusto.

Arrecia la lluvia y se cobija en la entrada colonial de un edificio enorme, se hace bolita y cae dormido. Una larga noche para alguien a quien no esperan en casa.

Y los dias pasan de lado...

REFUGIADO ANTE LLUVIA ÁCIDA, EN TIEMPOS COMPLEJOS, EL ATEO LO ESCRIBIÓ ASÍ...

3 comentarios:

Lenna dijo...

Que buen cuento caray!! Me gustó muchio... Posiblemente es tu estilo (y por ende el de todo el blog) ñam ñam, seguiré leyendo...

Mariana dijo...

Larga noche, ñaaa como todas, ahora si a dedicarle tiempo no?...

alfonso dijo...

ay señor....sisisi, mirelo mirelo...