Chingue a su madre el que se ofenda.

15 julio 2005

LA HORA FELIZ XV

El hombre cómodamente sentado recibe a su compañera que se encaja a su cuerpo sentándose también sobre su pene. La mujer puede hacerse desear tomando el pene con la mano y posándolo sobre su vagina haciendo movimientos suaves sobre ella, pero sin introducirlo. El hombre puede imponer su voluntad presionando a la mujer hacia su miembro lentamente. La pasión del abrazo, los juegos de lengua y las espaldas de ambos al alcance de la mano para causar reducción del “chiquistriquis” en el otro, son algunas de sus ventajas. La doma puede ser un camino hacia un orgasmo intenso e inolvidable. Y ASI LO "CREE" EL ATEO®...