ATARAXIA SUICIDA / EL SEPPUKU DEL BORRACHO
En un momento, solo en un breve momento, se me dibujo el suicidio como una opción, en lo humano, sin ánimos de personalización del comentario, como algo cobarde.
Muchas platicas me ilustran sobre la generalizada y como tal, dogmatizada idea de cobardía y evasión de responsabilidades, al eludir la vida y elegir la muerte provocada, premeditada, personal.
LA ATARAXIA SUICIDA
Si se induce la muerte por medios modernos de eutanasia clínica, si se elige la muerte, al deber la vida en dinero y trabajo, al pago de deudas, si se ha empeñado el corazón que palpita la ritmo que un enamoramiento fugaz marque, se toma una decisión concerniente a los derechos humanos elementales, que aun no son reconocidos, en un momento histórico que al estar verde, penderá de una rama hasta que la evolución artificial y natural en conjunto, del pensamiento social, colectivo, dicte cambios graduales.
EL SEPPUKU DEL BORRACHO
La muerte ha sido honrosa, según la interpretación desde los sobreestimados Aztecas, hasta los lejanos y extraños japoneses, el contexto cambia y define una acción que en síntesis, resulta coincidir en sus efectos: Matarse.
EL FUTURO
No hay servicio en el enfoque del pasado. Los historiadores pierden el tiempo, lo gastan en objetivos fútiles y ridículos, así como el gobierno en su manutención, su ridícula e injustificada manutención. El presente es de todos y sin interés en el gasto en historiadores ni acercamiento a las circunstanciales definiciones del hombre moderno con etiqueta varia, etiqueta nacional; todo queda en el disfrute vano. El estudio del futuro vive un punto medio. La edad media, el renacimiento, las revoluciones, siempre vislumbraban un futuro que emocionaba, que inspiraba, que creaba genios. Hoy el futuro solo inspira comprar los aparatos de moda y “gadgets tecnológicos” o, en su contraparte, el sufrimiento gradual, a largo plazo, de enfermedades revueltas con miseria.
PREDICCIÓN DE APARADOR, DE REVISTERO, DE BOLSILLO, DE MIERDA.
La evolución del pensamiento liberal, sociológico en combinación con la diversidad, las sectas, el murmullo de la apertura y la cerrazón contemporánea, nos depara un seppuku comestible.
Productos en tiendas de prestigio, bajo llave electrónica, con código digital y barra multicolor que, bajo la acreditación de mayoría de edad, tal como el alcohol, los cigarros o medicinas de uso delicado, en caja, contaran con un pequeño libro, un disco musical y una ampolleta soluble en jugo de naranja. Con la activación de artilugios que aseguren un correcto uso, el producto estará depositado en un vaso. Listo para beberse. Sin sabor ni olor, produce un sueño, del cual el usuario no despertara.
Anunciado sutilmente en televisión, ancianos y jóvenes, sin satanizar, tendrán la decisión de continuar o finalizar, una vida, que en un sentido de lógica estricto, desde el inicio, ha sido injusta y, mediante un producto seppuku, devolverá el derecho fundamental, de elegir vivir o no, en el mundo, que ha muchos se torna insufrible.
POR UN SEPPUKU SIN REPROCHES, LEGAL Y MORAL.
REFUGIADO ANTE LLUVIA ÁCIDA, EN TIEMPOS COMPLEJOS, EL ATEO LO ESCRIBIÓ ASÍ...