Es un aparato que unifica, que identifica y aloja en si, el móvil que sustituye a la razón, disfrazada de sentir, disfrazado de verdad.
El vía crucis es un espectáculo más, que estremece las almas inocentes de los más débiles, en el sentido racional. Es un caramelo dado a un niño que asustado, promete no joder a sus papas en contra de su voluntad.
----- Un reportero de TV azteca, titular de hechos de la tarde, de bigote, figura espigada y catolicismo representado en mejillas sonrojadas de jubilo; menciono que la festejada reproducción de la crucifixión de cristo realizada en Ixtapalapa, era: “El Sagrado espectáculo”.
------ Abajo del cerro, hay un sitio arqueológico, dicen por allí. ¡No excaven, que a los católicos pretenciosos que visitan museos y se llenan de energía en Teotihuacan, encontraran prejuicios de la plebe, al destruir su centro ceremonial, ceremonia al absurdo!
----- El espectáculo sagrado, es el corazón, la esencia base del irrealismo en el cual millones desearían vivir; ese mundo fantástico donde hombres alados, animales que hablan y superpoderes que todo lo pueden a discreción, coexisten con nuestro mundo, el de las religiones políticas, el de violaciones a niños, impunidad al asesino sentado en silla presidencial.
----- Lo verdadero, en el cerebro de los que aúllan en este sagrado espectáculo, es a la inversa, el festejo de lo falso.
----- ¡Tacos! ¡Tacos!, ofrecían a la salida de las cantinas, temprana la noche de un viernes santo. Y hasta el más hipócrita de los que portan aparatos de radiocomunicación y colgadijos con la imagen de la virgen o crucifijos romanos, voltea y cae victima del hambre y del alcohol, a probar la carne de cristo, en su ridícula analogía.
---- Dios no tiene que morir. No se puede proclamar la muerte del concepto, solo un teólogo o lingüista (seres estupidos pues) perdería el tiempo en tamaña insensatez.
Los legionarios de cristo controlan los espacios claves del control mexicano. A los demás, solo se nos vende la idea de la sobrevivencia armónica. Las campanas frente a mi casa suenan y las madres, ese vomito social de nuestro hábitat, abrigadas hasta el cuello, jalan a sus hijos que pronto, querrán participar en el espectáculo sagrado, como siempre y hasta siempre.
REFUGIADO ANTE LLUVIA ÁCIDA, EN TIEMPOS COMPLEJOS, EL ATEO LO ESCRIBIÓ ASÍ...

